VISITAMOS BODEGAS NIVARIUS

Un paseo por los viñedos mas altos de La Rioja

La semana pasada tuvimos la suerte de ser invitados a visitar dos bodegas del Grupo Palacios, ambas en la Rioja, muy cerca de Logroño, donde el equipo de Bodegas palacios, nos guió a traves de sus viñedos mas emblemáticos y de su bodega Nivarius.

Llegamos a Nalda, cuando se acercaba la hora del aperitivo, después de 5 horas en coche, el madrugón y las innumerables cabezaditas que echamos en el camino.

Allí nos estaba esperando Ciro, nuestro anfitrión. 

 

Antes de comenzar nuestro periplo, tuvo el detalle de recibirnos con una cervecita bien fresquita, Palax, cerveza artesana que también elaboran ellos. Y es que esta visita parece ser una caja de sorpresas.

 

Después del refrigerio, entramos en materia, visitando varios de los viñedos de los que es propietaria la bodega, y aunque ya sabíamos lo que nos esperaba, durante toda la visita, no vimos ni un solo viñedo de uvas tintas, ya que, en esta bodega, Nivarius, solo se elaboran vinos blancos.

 

El primer viñedo que visitamos fue Finca la Nevera, situado a 800 metros orientación norte. 4,5 hectáreas de Maturana Blanca, variedad de uva oriunda de la zona, la cual cayo en el olvido debido a su bajo rendimiento y que ahora renace de la mano de esta bodega.

Finca La Raposa, la cual esta en el municipio colindante de Albelda, donde 4 hectáreas de Malvasía riojana crece a 700 metros de Altura.

 

Viñedos situados en parajes de ensueños que parecen extraídos de una novela de Tolkien. Así es el Terroir que impregna los vinos de Nivarius y les dota de su personalidad única en la Rioja.

 

Después de ver los viñedos, y la comida de rigor, donde degustamos de los platos típicos de la zona, acompañados, como no por El Nivarius edición Limitada y su hermano tinto, Proelio, del cual os hablare en otro reportaje, no hubo tiempo para la siesta. Todos estábamos deseosos de conocer mas sobre la elaboración de estos vinos, los cuales no solo acompañan a la comida, si no que la enriquecen.

 

Es una maravilla el tener la oportunidad de conocer el mimo y el cuidado con el que se elaboran los vinos de Nivarius, y como esta bodega, continua año tras año explorando nuevos tipos de vinificaciones, nuevos coupages y nuevos vinos. Y si además es el propio Pablo Tascon, enólogo de la bodega, el que va explicando como se elaboran los vinos, la experiencia es inolvidable.

 

Una vez dentro de ella, es fácil atisbar que la bodega y la tecnología que esta alberga han sido pensadas por y para vinos blancos. La búsqueda de la frescura y la longevidad de los vinos parece ser su obsesión. Uno de los elementos más importantes de la bodega son las presas inertes neumáticas, realizadas con membrana donde se realiza una inyección de nitrógeno para evitar la oxidación del mosto. 

El equipo de bodegas Nivarius vinifica cada una de sus parcelas por separado hasta alcanzar la excelencia. En un año normal pueden elaborar hasta 20 vinificaciones diferentes en función de la variedad, finca o zona de la que provienen las uvas.

 

A excepción del Nivarius mas joven, el resto de sus vinos se elaboran en fudres de roble de Normandía de 3.500 litros con muy ligero tostado para que el carácter varietal y mineral de las variedades autóctonas produzcan vinos singulares y expresivos, y dotados de una gran longevidad gracias a los índices de acidez con que trabajan el vino.

La pregunta que todos nos hacíamos en ese momento, era ¿y por qué fudres en lugar de barricas, como es mas habitual?

 

La respuesta fue rotunda. El criar los vinos en fudres, provoca que la interacción entre la madera y el vino demande mayor cantidad de tiempo, ya que la relación superficie-volumen es menor. En líneas generales, se obtienen vinos más respetuosos con el mosto y todas las características únicas heredadas desde el viñedo. 

 

Solo una pega, a estos vinos blancos, no se los puede etiquetar como fermentados en barrica, ya que la DO Rioja no contempla los fudres como barricas. Es un precio que la bodega paga con gusto, ya que el vino obtenido no seria igual si lo criasen en barricas.

Es curioso ver que también tienen depósitos de hormigón de forma de huevo, donde se crían también parte de sus vinos.

 

El ‘boom’ del hormigón en las bodegas nació en la década de los 40 y su uso fue muy extendido hasta los años 60. 

 

Además de que el hormigón permite la microoxigenación a través de los poros, el principio físico que justifica la forma ovalada es que el vino, que fermenta en el interior con sus propias lías, se somete a un sutil movimiento interno por las corrientes de fluidos generadas por las diferencias de temperatura (una especie de battonage natural). 

 

Los taninos del vino se redondean en un proceso natural por aportación de oxígeno. Esta crianza sobre hormigón anula la aportación inevitable que hace la barrica de taninos y aromas del tostado. El resultado siempre es un vino más puro (mayor carácter varietal) y una boca más glicérica.

 

Y después de completar la visita paseando por el parque de barricas y la zona de embotellado, nos dirigimos a la sala de catas donde probamos las añadas mas recientes de sus vinos mas representativos.

Lo que paso después, ya es otra historia. Después de la experiencia vivida, mas de uno de nosotros deseo no tener que volver a casa y quedarse en Nalda unos días más.

 

Y así para despedir este articulo, os presento tres de los vinos que tuvimos el placer de degustar ese día.

Nivarius N

 

Este vino está compuesto en un 85% Tempranillo blanco, 5% Viura, 5% Malvasía y 5% Maturana blanca.

Una vez fermentado, reposa sobre sus lías en depósitos de acero inoxidable durante 4 meses antes de embotellarse y descansar por dos meses mas antes de lanzarse al mercado.

 

Limpio y brillante con un color amarillo pajizo con reflejos del mismo color. La nariz es fresca y compleja, donde dominan los aromas a fruta blanca de hueso con fondos florales. En boca tiene una entrada seca, con un paso por boca fresco y equilibrado que invita a seguir bebiendo.

Nivarius Edición Limitada

 

Este vino esta compuesto en un 30 % de Maturana blanca, ensamblado con un 70% de viura proveniente de viñas de mas de 80 años.

Pasa 9 meses en fudres de roble francés de 3500 litros antes de pasar a botella, donde descansa 20 meses mas antes de salir al mercado.

 

A la vista es un vino limpio y brillante con un color amarillo pajizo y reflejos del mismo color.

En nariz es complejo, elegante intenso, con un sabor dominado por la fruta blanca, notas balsámicas y un fondo de roble cremoso.

 

En boca es espectacular, entra seco, con un buen equilibrio entre la acidez y la fruta.

Notas balsámicas, florales y un final salino son sus señas de identidad.

Nivarius Finca La Nevera

 

Este vino blanco, se elabora 100% a partir de uvas de la variedad Maturana Blanca, cosechadas de la Finca La Nevera.

10 meses tarda en pasar este vino desde los fudres de 3500 litros donde se cría con Battonages periódicos hasta que se embotella.  Aun deberán pasar 9 meses mas hasta que se lance al mercado.

 

Es  un vino limpio, brillante y trasparente, con color amarillo pajizo con ribetes verdosos. La nariz es fresca, compleja y mineral, con aromas de fruta blanca, flores y balsámicos. En boca tiene una entrada seca, es untuoso pero conservando una buena tensión. En retronasal. Aparecen notas balsámicas, salinas y de tiza. Es largo y con buen equilibrio.