- Larry Peñaloza
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Qué ofrecer después del postre: una sobremesa corta que tu equipo pueda vender
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En muchos restaurantes, la sobremesa termina siempre de la misma manera.
El camarero retira los platos, pregunta si alguien quiere café y, pocos minutos después, lleva la cuenta.
No es que el cliente haya decidido que no quiere tomar nada más. Muchas veces nadie le ha ofrecido una opción concreta.
El problema tampoco se resuelve colocando veinte licores detrás de la barra. Una selección demasiado larga resulta difícil de recordar, explicar y controlar.
Funciona mejor una sobremesa corta: cuatro o cinco perfiles diferentes, bien servidos y con un argumento sencillo para cada uno.
Respuesta rápida
Una selección de sobremesa puede construirse con cinco perfiles:
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Una opción cremosa.
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Un licor de café.
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Un amaro o digestivo herbal.
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Un destilado envejecido.
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Una alternativa sin alcohol.
No necesitas ofrecer todo lo que hay en el almacén. Necesitas que el cliente encuentre una opción que encaje con cómo quiere terminar la comida.
En este artículo
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Por qué se pierde la venta de sobremesa.
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Qué categorías deberías seleccionar.
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Cómo presentar las bebidas.
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Cómo controlar el servicio.
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Un ejemplo práctico.
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Los errores que debes evitar.
La sobremesa se pierde cuando nadie toma la iniciativa
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El consumidor sigue visitando la hostelería, pero cada vez bebe de una manera más consciente.
Según NielsenIQ, el 73% de los españoles continúa visitando establecimientos hosteleros semanalmente. El mismo estudio indica que el 79% de los camareros recomienda bebidas al menos una vez por turno y que las marcas conocidas o premium ganan peso cuando el profesional se siente seguro recomendándolas.
La conclusión es sencilla: una bebida no se vende únicamente porque esté visible detrás de la barra. Se vende cuando el equipo sabe a quién ofrecérsela y cómo explicarla.
Cinco perfiles son suficientes
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El objetivo no es construir una colección de botellas. Es cubrir diferentes gustos.
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Perfil |
Qué busca el cliente |
Ejemplos |
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Cremoso |
Algo dulce y fácil de beber |
Baileys, Amaretto Velvet o Ruavieja Crema de Orujo |
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Café |
Continuar el sabor del café |
Caffè Borghetti, Kahlúa o Tia Maria |
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Herbal o amargo |
Un final más seco e intenso |
Amaro Montenegro, Amaro Averna o Fernet-Branca |
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Destilado envejecido |
Beber despacio y con más complejidad |
Carlos I, Rémy Martin VSOP, Brugal 1888 o Macallan 12 Double Cask |
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Sin alcohol |
Terminar la comida sin alcohol |
Licores SINC de manzana o mora |
No es necesario incorporar todas estas referencias. Son ejemplos de perfiles que pueden adaptarse al tipo de cocina, cliente y precio medio del establecimiento.
La carta debe ayudar a decidir
Poner únicamente “licores” o “destilados” obliga al cliente a preguntar y al camarero a improvisar.
Es más fácil organizar la propuesta de esta manera:
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Cremoso y dulce.
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Café y cacao.
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Herbal y amargo.
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Brandy, cognac, ron o whisky.
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Sin alcohol.
También puedes añadir una frase corta:
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“Suave, cremoso y fácil de beber”.
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“Intenso, herbal y ligeramente amargo”.
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“Destilado envejecido para tomar despacio”.
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“Final de café para acompañar el postre”.
No hace falta convertir la carta en una ficha técnica. Una línea es suficiente para ayudar al cliente.
Cómo ofrecer la sobremesa sin presionar
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La pregunta “¿queréis algún chupito?” limita la venta y lleva al cliente directamente hacia el producto más barato.
Funciona mejor ofrecer una elección concreta:
“¿Os apetece terminar con algo de sobremesa? Tenemos una opción cremosa, un amaro más herbal y un ron envejecido para tomar despacio.”
Otra posibilidad:
“Si vais a pedir café, tenemos un licor de café que funciona muy bien para cerrar la comida.” El camarero no necesita memorizar la historia completa de cada marca. Necesita conocer:
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Cómo sabe.
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Si es dulce, seco, herbal o intenso.
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Cómo se sirve.
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Cuánto cuesta.
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A qué tipo de cliente puede gustarle.
Define la medida antes de fijar el precio
Un destilado servido a ojo puede perder margen rápidamente.
El establecimiento debe definir una medida para cada categoría y utilizarla siempre. La operación básica es:
Servicios teóricos por botella = contenido de la botella ÷ cantidad servida Después:
Coste por servicio = coste de la botella ÷ servicios teóricos
Al resultado deben añadirse las posibles mermas y cualquier acompañamiento incluido.
No todas las categorías tienen que servirse con la misma cantidad. Lo importante es que la medida esté definida y todo el equipo la respete.
Cuida el vaso y la temperatura
La sobremesa no debería servirse siempre en el mismo vaso pequeño.
Un brandy, un cognac, un whisky o un ron envejecido necesitan una presentación acorde con su precio. Las cremas y licores pueden requerir otro formato, igual que una opción servida con hielo.
La cristalería ayuda a justificar el valor y mejora la experiencia sin necesidad de añadir pasos complicados.
Ejemplo práctico
Imaginemos un restaurante que tiene 18 botellas diferentes de licores y destilados de sobremesa. El equipo solo recomienda dos porque son las únicas que conoce.
El establecimiento decide reorganizar la oferta:
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Una crema.
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Un licor de café.
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Un amaro.
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Un brandy o ron envejecido.
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Una opción sin alcohol.
Las cinco referencias aparecen en una pequeña sección de la carta. Durante el briefing, cada camarero prueba o conoce su perfil y practica una frase para recomendarla.
Las demás botellas no desaparecen necesariamente, pero dejan de ocupar el centro de la propuesta.
El resultado buscado no es vender alcohol a quien no lo quiere. Es facilitar la decisión a quien sí está dispuesto a alargar la sobremesa.
Errores que debes evitar
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Ofrecer únicamente “un chupito”.
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Tener demasiadas botellas sin orden.
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No mostrar los precios.
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Servir todos los productos en el mismo vaso.
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Utilizar medidas diferentes según el camarero.
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No ofrecer ninguna alternativa sin alcohol.
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Recomendar siempre la botella más cara.
El briefing antes del servicio puede utilizarse para trabajar una referencia cada día sin saturar al equipo.
Consejo de Larry
"La sobremesa no necesita veinte botellas. Necesita cuatro o cinco opciones que el equipo conozca y pueda explicar en diez segundos. Cuando el cliente entiende qué le estás ofreciendo, decidir resulta mucho más fácil."
Preguntas frecuentes
¿Cuántas bebidas de sobremesa debería ofrecer?
Entre cuatro y seis perfiles bien diferenciados suelen ser suficientes para una propuesta sencilla.
¿Debo incluir whisky, ron, brandy y cognac?
Depende del cliente. No es obligatorio cubrir todas las categorías si varias cumplen la misma función.
¿Cómo puedo vender más sin presionar?
Ofrece dos o tres perfiles concretos en lugar de hacer una pregunta genérica.
¿Es necesario incluir una alternativa sin alcohol?
Sí. La sobremesa debe poder disfrutarse también sin consumir alcohol.
Una sobremesa sencilla se vende mejor
Una selección corta ayuda a controlar el stock, facilita la formación y permite que sala recomiende con más seguridad.
En SGIDRINKS podemos ayudarte a seleccionar brandy, cognac, whisky, ron, licores, cremas, digestivos y alternativas sin alcohol adaptadas a tu establecimiento.
Contacta con el equipo de SGIDRINKS
Teléfono: 961 52 23 31
Correo: marketing@sgidrinks.com
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